<$BlogRSDUrl$>

mmmmm

domingo, octubre 19, 2003

Ya no me gustan las caracolas. Acabo de dame cuenta. Y me pregunto cómo ha sucedido. Ya no quiero pasear por al arena de la playa buscando conchas con el resto de los niños y pelearme por cuál es la más bonita, si la de mi amiga o la mía. Tampoco quiero tumbarme al sol, batiendo récords de permanencia, para ver cuál de las dos termina más morena. Tampoco quiero meterme en el agua y jugar a aguadillas, ni a ver quíen llega más lejos, ni hacer carreras. Tampoco quiero esperar las olas y saltarlas.
Sólo quiero sentarme en la orilla y contemplar el mar, revuelto o en calma. Sólo contemplarlo. Y después meterme en el agua, despacio, sintiendola fría en contraste con mi piel. Y nadar tranquilamente, sin prisas, sin competencia, sóla. Para que nadie me estropee ese momento. Para que nadie me enturbie después el recuerdo. Para no tener que maldecirlo, para no tener que recordar a alguien que ya no me quiere o al que ya no quiero. Quiero que el recuerdo sea mío y de mí. Sólo de mí.

martes, octubre 07, 2003

Cuando recorro la Gran Vía, siempre con prisas para que no me cierren, para que no se agoten las entradas, o porque me están esperando hace un cuarto de hora en un lugar alejado del Centro, suelo sentirme como una turista. Me paro a mirar a mi alrededor y creo que no vivo aquí. Soy ajena a esta ciudad.
Sol, Callao, Plaza de España, da la impresión de que me acogen, a mí, la extranjera.
Pero cuando voy con alguien, o incluso cuando he quedado para encontrarme alí con alguien, la sensación es de perfecta simbiosis. No sé explicarlo.
Puede que sea pánico a la soledad, que me convierte en una persona insegura. Es como si el no compartir el momento fuese la causa de mi desarraigo.
Porque yo no soy simplemente yo.
Soy quien soy, con quien soy, donde soy y en el momento que soy.

viernes, octubre 03, 2003

viernes 3 de octubre de 2003


Qué le pasa a la vida? Qué le pasa a MI vida?
Algunas veces va tan lenta que el sopor me acecha y me va rodeando y poco a poco me envuelve, aprieta despacito, de modo que no me doy cuenta... hasta que ya es tarde. La sensación de angustia me puede, necesito salir, tengo que escapar! Pero no puedo, porque ya me ha inyectado su veneno y estoy aletargada, en un duermevela en el que solo durante unos instantes soy consciente de mi estado. Decido abandonarme al sueño, ya llegará mañana.
En otras ocasiones es tan rápida! Da la impresión de que revolotea alrededor como una polilla (en el caso de alguien será mariposa), y me gusta, pero me siento como mera observadora de mi misma, y quiero aprovecharla y disfrutarla. Deseo tocarla más que nada en este mundo, pero algo me retiene. Es el miedo a estropear sus alas. Si pierden su brillo dejan de volar.


This page is powered by Blogger. Isn't yours?